Las hijas de Peña acusan sufrir discriminación por sus microscópicos tatuajes

Los Pinacates.- Mucho escándalo se generó este jueves, cuando el famoso tatuador que nadie conocía hasta ayer, Jon Boy acudió a la residencia oficial con todo y sus maquinitas de tatuar para hacerle una raya más al tigre a las hijas del tlatoani Enrique Peña Nieto, debido a que ahora también Los Pinos fungen como salón de tatuajes, barbería, cantina y taco grill.

Jon Boy, quien también ha tatuado a personalidades chonchas como Justin Bieber, presumió las fotos de su encuentro en redes sociales, porque pues eso es lo que hace los millennials, “¿sino qué chiste tendría tatuarse?”, matizó el artista. También mostró las piezas que les hizo a las hijas de Peña: diminutos tatuajes que no rebasaban los 2 centímetros.

Las hijas del presidente lamentaron que seguramente van a ser discriminadas por sus escandalosos tatuajes, pero que ellas son personas normales y que no deben ser juzgadas por la tinta en su cuerpo. “Queremos aprovechar para dirigirnos a toda la prole y decirles que seguimos siendo las mismas, no queremos que ahora nos juzguen por lo que ven, aunque parezcamos cholas delincuentes de alguna combi de Ecatepec. Discúlpanos, padre, por nuestra vida loca, necesito más tinta, somos pocas pero locas“, arremetió.

En entrevista de prensa, Paulina Peña y Sofía Castro, se les salió decir sin querer, que cada tatuaje del tamaño de un lunar, les había costado cerca de los $500 mil pesos, porque según ellas, el tatuador había usado tinta de la buena y no de esa china que utilizan todos los otros tatuadores y que además de todo, eran “tatuajes importados… o exportados o lo que sea, nos los trajeron de otro país, entonces salió más caro por eso de las aduanas y porque son de requete buena calidad“, mencionaron.

Además, no sé de qué se preocupan si de todos modos lo cargamos a los gastos públicos, o sea que los pagaron todos los mexicanos, pero les costó como de a 5 pesitos por cabeza, nada más. Fue una ofertota“, señaló emocionada Paulina Peña.

Por su parte, el que todavía es presidente de la República, Peña Nieto, lamentó las acusaciones racistas de las que fueron producto sus hijas sólo por el hecho de estar tatuadas: “aprovecho este espacio para demandar igualdad y cero discriminación a las personas tatuadas como mis hijas. Que sus tatuajes no los distraigan de las buenas personas que son, aunque se vean todas malandras ahora”, concluyó.

Los tatuajes en cuestión miden casi 2 centímetros cada uno, incluso, un cerillo es más grueso que sus diseños, pero igual pidieron no ser discriminadas.

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